viernes, 3 de julio de 2015

ENREDÁNDONOS EN LA GRAN TRAMPA

Cada día que pasa nuestra vida se complica (y nos la complican) un poco más. Muchos envases y  botellas ya no se abren girando simplemente la rosca de un tapón; ahora exigen adivinar la nueva y brillante idea del fabricante y, desde luego, más elaboración. Economizar algo nuestro consumo de luz parece que va a requerir una intrincada lectura de tablas de horarios y tarifas siempre cambiantes y escurridizos. Mantener en uso nuestros artilugios electrónicos y a salvo sus memorias supone una batalla permanente contra las continuas e inútiles actualizaciones de las operadoras que quieren saturarlas para obligarnos a comprar otros cacharros en un plazo no superior a dos años: otra muestra de obsolescencia programada. ¿Sufres un pinchazo en la rueda?. Pues ya no basta con cambiar la cubierta. Ahora tienes que cambiar las dos del mismo eje si quieres pasar la próxima inspección técnica de vehículos que las impone exactamente iguales, porque ¡oh, casualidad!, resulta que ya no vas a encontrar una suelta como la que tenías: la marca de neumáticos cambia sus versiones cada dos años; y además vas a tener que pedir el equilibrado y el paralelo. Así que lo que antes te costaba 60 euros y media hora te sale hoy  por 180 y casi 2 horas. Podría seguir con numerosos ejemplos. Nos enredamos (y nos enredan muy calculadamente) en una gran trampa que va a terminar asfixiándonos o volviéndonos locos del todo. El famoso George Orwell se está quedando muy corto y muy atrás en sus tenebrosas anticipaciones. La realidad suele tener más alcance que la más disparatada fantasía.




3 comentarios:

  1. Bueno no hay mal que aguante un buen baño en el río y el aire fresco del monte...

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  2. Eso, ahora a disfrutar de la vida tranquila y alejada de las modernidades del pueblo... un beso vir

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  3. Por eso me voy ahora mismo a disfrutarlos.

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