viernes, 7 de abril de 2017

ÁNGULOS CIEGOS

El otro día, paseando por el Retiro madrileño, descubrí un rincón triangular de cierta extensión que no había pisado nunca después de innumerables visitas al Parque y más de 68 años de vida.
"¿Cómo es posible?, me pregunté, extrañado-. Mira que no ocurrírseme jamás entrar por aquí". Casi no me lo podía creer.
Luego, reflexionando, comprendí que las pautas fijas, las acciones cotidianas siempre iguales, llenan gran parte de nuestra vida, y además tienen ángulos ciegos que no solemos ver, como en el sistema de espejos en los coches, zonas de la realidad, tanto interna como externa, que se nos escapan irremediablemente, a veces durante toda nuestra existencia.
Sufrimos ángulos ciegos con la pareja, áreas de su físico y de su personalidad que a estas alturas todavía ignoramos; con la familia, los amigos, el trabajo, la parcela o colonia en que vivimos, la sociedad, la cultura, la política, la ciencia...¡Nos perdemos tantas cosas en tantos ámbitos diferentes!.
Pero la otra mañana fui capaz de rescatar un trozo de escenario vital con visos de ir a escapárseme para siempre. Y eso me puso contento. ¡Cómo saboreé mis pasos por esos desconocidos y hermosos vericuetos del Retiro!. Lo hice con particular fruición.
Algo salvé temporalmente de la nada.

martes, 28 de marzo de 2017

ESTAMPAS VIAJERAS

Cuidando de Gael en las horas señaladas, hemos seguido los pasos de Coral en su gira por media España.
Andalucía nos acogió primero con sus soles y olivares en días de buen tiempo. Sevilla volvió a encantarnos entre jazmines, alamares y exquisita azulejería bordando los bancos, fuentes y fachadas mudéjares. Fuengirola nos dio el mejor sabor de la familia (dos hermanas viven allí) entre paellas marineras y azules mediterráneos. Huelva, por su parte, fue un sueño de esteros y marjales añorando las lejanías colombinas.
Galicia después, un recital de ondulantes verdores y caricias del agua a la vera del río Miño, en las humeantes termas de Outaritz. Las humedades muñeiras nos condujeron seguidamente a la coruñesa Torre de Hércules, alzada por los romanos y forjada con leyendas grecolatinas. Finalmente, el melancólico paseo marítimo de Burela nos regaló vientos y lluviosos horizontes adornados con perfiles cantábricos, incluso un bonito amanecer rosa y oro.


Desde el incesante muro de cemento y hormigón que empareda el Mediterráneo en la Costa del Sol pasamos directamente a las playas desiertas e infinitas de Huelva. El contraste es muy fuerte.
Gloria y yo caminamos en silencio por las arenas del Portil (Punta Umbría) con las olas espumosas del Atlántico a un lado y las dunas semisalvajes, rematadas por pinares inacabables, al otro. Frente a nosotros, a kilómetros de distancia, dos puntitos humanos parecen moverse apenas sobre la gris extensión salpicada de gaviotas y alcatraces y, más lejos todavía, divisamos las blancas casas de El Rompido.
Me inunda una sensación de paz tejida con los tenues hilos de la libertad y de la resaca marinera. Luego, penetro en otra dimensión donde me esperan dos viejos amigos.
Los reconozco: son la inmensidad y el sentimiento oceánico de la vida.

viernes, 13 de enero de 2017

EL DISCRETO ENCANTO DE LA MENTIRA










En un mundo gangrenado hasta el tuétano por el cinismo, la hipocresía y la doble moral, la mentira puede convertirse en un dulce consuelo,especialmente tras una hecatombe como la I Guerra Mundial. Nada más terminar el conflicto bélico, Maurice Rostand hizo alusión a él en su novela "El hombre al que maté", donde un joven francés emprende viaje para solicitar el perdón de la familia del soldado alemán que fue víctima suya en las trincheras, pero no acaba de decirles la verdad...El gran Ernst Lubitsch se basó en la obra para dirigir su película "Remordimiento", en 1931. Ahora el cineasta François Ozon ha hecho su versión particular, ¨Frantz", con un toque más grave y meditativo, en un blanco y negro salpicado a trechos por colores melancólicos de tonos sepia. Ozon convierte nuestra mentira consoladora en el eje del argumento,manejado por su personaje femenino, Anna, con una finura y discreción realmente encantadoras. Y los padres ancianos del muchacho asesinado, todavía sumidos en el duelo, responden poco a poco a las mieles de esa bienintencionada falsedad con una sonrisa creciente y un nuevo brote de sus corazones.
Película de miradas elocuentes, gestos suaves y maneras corteses y hospitalarias, que combina sabiamente las profundidades del alma con la elegancia que sólo puede crear la delicadeza natural. Una cinta sensible, tan poco frecuente en pantalla como los paladares capaces de saborearla. Ha sido un fracaso de taquilla en España, no sé en otros países.
















martes, 15 de noviembre de 2016

LOS MIL Y UN ATRACTIVOS DE LA NUBE VIRTUAL


Se ha vuelto muy útil la nube virtual. Es el cuarto trastero o la buhardilla de la Red Digital Mundial. El archivo donde almacenar toda clase de textos, fotos, vídeos, juegos, trabajos, informes, fotocopias de facturas y documentos... Ahí puedes guardar incluso tu secreta militancia nazi, tus amados rituales satánicos, tus inconfesables aficiones pederastas, pruebas que utilizar en el futuro contra tu ex o contra una pareja demasiado pegajosa... Ahí puedes amontonarlo casi todo. Y no ocupa lugar tangible. Es magnífico.
La nube virtual digiere sin parpadear los incontables bits de información que le llegan, los mezcla sabiamente con las cuerdas y branas que tejen su vacío cuántico, desdobla el potaje obtenido en trillones de universos paralelos o en un cocido de burbujas cósmicas, lo agita todo eficazmente y después vuelve a juntar la mixtura para lograr el Perfecto Elixir.
Y aquí es donde vienen los pequeños inconvenientes de la nube virtual, nada que pueda compararse a sus fabulosas prestaciones; sólo el precio que hay que pagar por ello, como sucede con todo.
El Perfecto Elixir se infiltra sutilmente por las yemas de los dedos, los poros de la piel y las retinas oculares, asciende por los canales linfáticos, supera la barrera hematoencefálica y, una vez en el cerebro, despoja a las neuronas de sus electrones y buena parte de sus neutrones, disuelve las meninges en un caldo voluptuoso, trocea el sistema nervioso en miríadas de tics reflejos e impulsos caóticos, y nos deja literalmente pegados a los tentáculos de la Red, es decir: móviles, iphones, tabletas, ordenadores y demás cachivaches electrónicos durante aproximadamente dos tercios de nuestras horas totales de vigilia.
Es una adicción algo curiosa que convierte a sus beneficiarios en verdaderos abducidos, en patéticos zombis ambulantes entre coches, carritos de la compra, zanjas, socavones, cornisas que se desprenden y ramas de árbol que se parten sin previo aviso; o bien en muñecos recortables adheridos a muros y esquinas, o en bultos parlantes que comparten mesa con los colegas en el bar pero están perfectamente ausentes.
A través de ese mágico elixir, la nube virtual diluye minuciosamente la memoria y el poder de concentración, provocando el natural déficit de atención; se lleva algunos de los más preciosos recuerdos; erosiona el entendimiento y carcome la intuición; absorbe la mayor parte de nuestras sensaciones e impresiones; destiñe las percepciones. Succiona, pues, nuestras mentes en una estética vorágine multidimensional.
Tal vez lo más incómodo sea que esta traviesa nube virtual absorbe igualmente nuestro sentido del espacio, encerrándonos enteros en un microcircuito transistorizado de apenas una millonésima de milímetro..., sí, claro, un poco estrechos. Y también absorbe nuestro sentido del tiempo, de forma que, aun teniendo sólo doce años mozalbetes, en un simple parpadeo de Brahma, o sea, ¡ya mismo!, abrimos casualmente los ojos y nos encontramos justo en el umbral de la vejez, abrumados de achaques, goteras y miserias por haber descuidado tanto la salud, notando ya las primeras acometidas del párkinson, el alzheimer o cualquier otra clase de demencia.
-Pero, ¿qué me ha pasado?- exclamamos horrorizados-. ¿Quién soy?. ¿Dónde estoy?. ¿Y este espantajo que me mira desde el espejo...?. ¡No puede ser!. ¡No es posible!. ¡Me han abducido los extraterrestres!. ¡Se han llevado mi vida!. ¡Me han arrebatado la vida entera!. ¡No!. ¡Noooooooo...!
No es nada. No pasa nada. Insignificantes molestias que palidecen ante los mil y un atractivos de la nube virtual. ¿Quién no se ha hecho todavía acólito suyo?.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

BIENVENIDO, MISTER TRUMP

El nazismo resurge en Europa vía partidos de extrema derecha, se ramifica por gran parte del mundo a través del  "dejar hacer" al capital neoliberal, de recortes y austeridad para el 90% de la población, y echa raíces en Estados Unidos de forma espectacular mediante su versión republicana del creacionismo bíblico o diseño inteligente, darwinismo social, negación del origen humano del cambio climático y la instauración del pensamiento único y "fin de la historia", esto último en palabras de Francis Fukuyama. La guinda de este gran pastel yanqui la acaba de poner hace unas horas el triunfo electoral de Donald Trump.
Bienvenido, mister Trump, estarán diciendo ahora los fascistas de corazón (el 35% de la población española), los que creen que Dios creó el mundo hace 6.000 años, los que aseguran que el dinero debe prevalecer por encima de todo, quienes afirman que la bomba atómica y los transgénicos son ciencia, los que están convencidos de que su propia raza es la única elegida por el Altísimo y legitimada por Ley Natural para exterminar y/o esclavizar a cualquier otra so pretexto de una evolución darwiniana y una genética arbitrariamente interpretadas, y, en resumen, la mayoría de los defensores del Sistema.
La legión de votantes  parados sin remisión, explotados por sueldos de miseria, desahuciados de sus propias casas, aplastados por deudas imposibles de pagar, defraudados porque el "sueño americano" no es para ellos y desesperados de la vida, han tirado por la calle de en medio sin faldas y a lo loco, esgrimiendo lo primero que tenían a mano: la candidatura de un tipo absolutamente impresentable que, ¡tachín, tachín!, ya es el próximo presidente de Estados Unidos. Ni siquiera han considerado otra alternativa, por ejemplo: la posibilidad de abrazar la revolución progresista porque, al decir del economista Santiago Niño Becerra y otros, sencillamente no está de moda.
Bienvenido, pues, mister Trump. Haga usted de las suyas. Tiene barra libre. El gran poder corporativo y financiero que rige el planeta finge inquietud y recelo a través de los medios pero, en realidad, está encantado de recibirle y de que las masas se lo pongan todo cada vez más fácil.
El IV Reich mundial que soñó en su día Adolf Hitler está cada vez más próximo, convenientemente disfrazado con otras caras, otros emblemas y uniformes, y distintas denominaciones. Y también, curiosamente, el Nuevo Orden Soviético global anhelado por Josef Stalin, meticulosamente planificado e instrumentado por los principales Bancos Centrales dándole a las maquinitas de imprimir dinero sin respaldo material alguno. Y, cómo no, el tantas veces citado Hermano Mayor, de la famosa novela "1984" de George Orwell.
En el fondo, los tres vienen a ser lo mismo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

ERES LA LIBERTAD

Eres la libertad,
un soplo de aire tibio
entre las dunas calladas,
un aliento perfumado
desde las páginas de un libro,
una presencia real
en este limbo de ideas,
sueños y conjeturas.
Eres la libertad
que no alcanzan
el tiempo ni la muerte,
que no mancillan
las dentelladas del ego,
que no abarcan
los flagelos del pensamiento.
Eres la libertad,
un compendio de la nada,
la silueta fiel del todo,
el eco de esas preciosas jotas
de Ansó, Andorra y Calanda,
la estampa de esa figura
que ví, negra sobre el alba,
bailando los reverberos
de tu guitarra gitana.
Eres un verso de Lorca
desgranando susurros
de los cipreses altivos,
de las fuentes y jardines
de su querida Granada.
Eres lo que eres,
una pisada sin huella
y una estocada sin hoja
en el vientre del recuerdo
que ninguna memoria empaña.
Eres la libertad,
sin mengua, pero ni tacha.
Y sólo tú existirás
siempre, nunca y Dios mediante,
como sólo tú has existido
y existes, inagotable.

miércoles, 3 de agosto de 2016

GAEL DE LOS VIENTOS

Mi nieto Gael ha llegado a este mundo a mediodía en punto, envuelto , sin embargo, en el rubor del poniente tropical, con un sartal de estrellas ceñido a su frente y un suspiro de orquídeas en su boquita de piñón, la misma de su madre al nacer. Sus ojitos celestes se abren apenas para mirarme sorprendidos. Su cuerpecito de mimbre y sedal se estira con frecuencia, gozando de estos nuevos espacios que vedados le estuvieron desde el principio del Universo. Y parte del cordón umbilical que ahora le une a la tierra aún cuelga de su ombligo anudado, con estrías azules y esmeraldas. Gael se abre a la vida con una muda sinfonía de bostezos, plácido y sereno como un estanque lunar. ¡Qué ternura cogerle!. ¡Qué delicia mecerle entre su calma y mis brazos! Gael, Gael, te has hecho esperar, mas por fin has venido soplado por los vientos de Aruba y Curacao, de Los Roques y Bonaire. Y brindas a nuestra existencia una fresca diadema de sonrisas e ilusiones, de nuevos sueños y esperanzas para ti, de ti, por ti.
Gracias por nacer Gael. Gracias por vivir y alentar. Gracias por estar aquí. En nuestro corazón.

martes, 26 de abril de 2016

UNA BELLEZA OCULTA: BARRANCAS DE BURUJÓN


Desde Toledo seguimos el curso del Tajo. Río abajo la vega muestra sus feraces campos de aluvión. En la Puebla de Montalbán, famosa por sus melocotones, descubrimos el museo de la Celestina, su bonita plaza principal, en parte porticada, varias iglesias, ermitas y conventos renacentistas, floridos patios interiores y una esbelta torre mudéjar en lo más alto de la villa. A una docena de kilómetros visitamos el santuario templario de Santa María de Melque, con traza visigótica del siglo VII. Más al sur, comemos un rico cordero asado en San Martín, aún dentro de la antigua Encomienda de Montalbán.


La meseta manchega se ondula en amplias extensiones reverdecidas por la lluvia y salpicadas de almendros, olivos, rojos tapices de amapolas y miríadas de flores de todos los colores. Entre sus grandes pliegues nos asomamos de pronto a una cornisa... y quedamos boquiabiertos.


El embalse de Castrejón, 200 metros por debajo, dilata sus azules aguas y sus numerosos islotes de carrizo y de exóticas aves al pie de rojizas cárcavas de arcilla torturadas por la erosión de vientos, hielos y aguaceros milenarios. Son las Barrancas de Burujón, macizos de nervios sangrantes que se descuelgan, paralelos, como si quisieran zambullirse y aliviar así la quemazón del sol y de los tiempos, festoneados aquí y allá de un verdor primaveral.. Sus airosos farallones de roca, sus venas retorcidas, sus perfiles volteados, me hacen pensar por un momento en el Gran Cañón del Colorado o en Valle Marineris, de Marte, obviando las naturales diferencias de escala.


Es una belleza insospechada, oculta en el regazo de una meseta aparentemente nivelada y regular, desconocida por el gran público... a sólo 30 kms. de la capital de Castilla la Mancha. Desde su alto reborde nos sentamos a contemplar un panorama grandioso que abarca las nieves de Guadarrama y Gredos al norte,


el Conjunto Medieval de Melque, la citada Encomienda de Montalbán, los términos municipales de Burujón. Gálvez y Polans, y todo el espinazo de los Montes de Toledo al sur, con el río Tajo serpenteando entre medias y la llanura de Talavera insinuándose a Poniente.
Barrancas de Burujón, otra maravilla natural por atesorar.


(Fotografías de Gloria Gómez Trapero)

sábado, 9 de abril de 2016

EL EJEMPLO DE ´´MADAME MARGUERITTE´´

El escritor británico Aldous Huxley, en su prólogo al libro "La libertad primera y última", escribió que el mundo de los símbolos se superpone en nuestra mente al mundo de la realidad, llegando a distorsionar gran parte de éste. Sería como un filtro que nos hace percibir espejismos por todos lados y nos precipita en la obnubilación, en un delirio casi permanente. En vez de captar sencillamente lo que es, lo que sucede objetivamente, registramos sólo lo que creemos que es, lo que deseamos que sea, lo que nos conviene de una situación o una coyuntura dadas.
Algo parecido le sucede a la baronesa Margueritte Dumont, personaje principal de la película "Madame Margueritte", que vive su delirio particular en el París de los años veinte. Es tal su anhelo de convertirse en una diva del "bel canto", consagra a ese sueño tantas energías, trabajos, desvelos y tiempo, que no se da cuenta de un detalle tan elemental como decisivo: que canta horriblemente. Es patético y bochornoso oírla desafinar estentóreamente, con sus lacerantes galleos y el desaforado maltrato que da a toda la escala de notas musicales, en medio de una gran orquesta avergonzada y el mar de rostros atónitos que llena el teatro para asistir a su muy publicitado recital.
Sin duda, madame se ha alejado hasta tal punto de la realidad que su alucinación cae de lleno en el dominio de la paranoia delirante. Pero no nos engañemos. Con todas nuestras ridículas ideologías, credos filosóficos y religiosos, afiliaciones políticas, artísticas, culturales y económicas, transitamos a cada momento por su misma senda extraviada, quizá más contenidos, puede que algo más suaves y rezagados. Sólo nos separa de ella una cuestión de grado.
Porque estamos convencidos de todas nuestras falsas realidades.
Pero no tenemos ni idea, ninguno, de cuál es la realidad verdadera.

lunes, 7 de marzo de 2016

EN UN RINCÓN DEL MUNDO

Al salir de Morro Jable, el asfalto se troca en seguida una pista de tierra que, trazando curvas cerradas, se va adentrando poco a poco en un paisaje devastado por extensos campos de lava y por escorias volcánicas más antiguas que nuestra memoria ancestral. Las lomas abrasadas y las calderas dormidas juegan con las luces y sombras de la mañana mientras nos ven pasar, indiferentes. Una hora después, detenemos nuestro viejo y destartalado Suzuki Jimmy cuatro por cuatro en un mirador asomado al prodigio: el rincón perdido de Cofete, en el extremo sudoeste de Fuerteventura. Un verdadero rincón del mundo. Abriendo las piernas y cargando el peso sobre los riñones, tenemos que aguantar en pie los duros embates del viento en tanto contemplamos esa maravilla:


un majestuoso arco de montañas cerrado sobre una playa infinita que engalanan frentes sucesivos de olas rizadas.


Bajamos a través de esteros y marjales que se descuelgan perezosamente sobre el océano describiendo curvas aún más cerradas. Aparcamos finalmente junto a un viejo cementerio invadido por las dunas. Algunas cruces de madera carcomida y diseños aislados de piedra señalan apenas vagamente las tumbas.


Caminamos por la playa desierta encarando resueltamente los alisios del noreste que agitan el Atlántico y festonean el horizonte de espuma y calima.


Remotas cumbres azuladas nos separan de Barlovento, otra playa legendaria que se opone a la de Sotavento en el cuello mismo de la Península de Jandía.


Pasan las horas y seguimos hollando la arena traspasados por el silencio mineral y por la imponente vastedad desierta de Cofete.
¿Nos detendremos alguna vez, en algún tiempo inconcreto?.
No lo sabemos. Ni nos importa.