Llaman "la nueva normalidad" a recibir cada pocos días avisos amarillos, naranjas o rojos de peligro metereológico, ver derrumbarse infraestructuras, retrasarse o cancelarse muchos servicios públicos, fallar cada vez más páginas webb y aplicaciones digitales, deteriorarse la calidad de las cosas que compras y verificar que pesan menos de lo que marcan las etiquetas mientras sus precios suben. Pero no: es simplemente la ANORMALIDAD creciente, ya cronificada y me temo que irreversible. Porque nos hemos cargado el medioambiente y eso, a la larga, significa cargárselo todo.
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