miércoles, 7 de enero de 2026

9.- LA ERA DE LAS CONSECUENCIAS

 El planeta ha comenzado el año con un calentamiento  de 1,77°C  en los dos primeros metros de altura y ya hay un exceso de vapor de agua en la atmósfera del 10%, siendo éste un gas de potente efecto invernadero que aumenta el desequilibrio radiativo de la Tierra. Mientras, se multiplican las áreas que dejaron de ser sumideros naturales de carbono para convertirse en emisoras netas, en especial el permafrost de latitudes árticas, y también proliferan las pérdidas de glaciares, bosques boreales consumidos por incendios sin freno y grandes masas de hielo que se disuelven en el mar. Las grandes corrientes oceánicas y atmosféricas se alteran progresivamente, los bancos de coral y muchas especies vegetales y animales desaparecen a gran velocidad y la inestabilidad de la Biosfera se acentúa de un modo alarmante con fenómenos climáticos de todo tipo cada vez más extremos y destructivos.

Esta Gran Crisis Medioambiental, con su crisis derivada de creciente escasez de energía y recursos materiales baratos, arrastra hacia el abismo a toda la civilización moderna, cuya decadencia ética y moral corre ya pareja con su declive político y económico. Las élites corporativas, financieras y bancarias, viendo peligrar sus tasas de ganancia futuras a causa de lo anterior, suprimen sus pequeñas concesiones a la ciudadanía occidental  que modelaron durante décadas el llamado Estado del Bienestar, cancelan el orden mundial basado hasta ahora relativamente en normas de derecho internacional, soberanía de los países, carta de la O.N.U. y ley de naciones, restauran la ley de la selva como norma fundamental para apropiarse por la fuerza militar de las fuentes de energía y recursos materiales aún accesibles en cualquier parte del mundo, e instalan en su vasallo, el poder político, toda clase de regímenes dictatoriales y represivos, preferiblemente neonazis en Occidente, para aplastar de forma despiadada las previsibles insurrecciones populares que provocará la acelerada expansión de la tiranía, el hambre y la miseria, y todo esto con la casi infalible ayuda de la presente, y sobre todo futura, tecnología de la hipervigilancia fundada en la inteligencia artificial general (AIG) y en la computación cuántica. Hasta que la Biosfera diga basta el futuro no se presenta muy alentador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario